martes, 23 de septiembre de 2014

Esclavas sexuales; una lacra invisible para la sociedad

Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas
Más de cuatro millones de mujeres, niñas y niños son víctimas de esta lacra cada año

La Conferencia Mundial de la Coalición contra el Tráfico de Personas instauró esta fecha, en coordinación con la Conferencia de Mujeres, que tuvo lugar en Dhaka (Bangladesh), en enero de 1999.
Tiene como objetivo concienciar sobre el tráfico y la explotación sexual de mujeres y niños, así como servir de base para desarrollar estrategias comunes y específicamente regionales.


Cada año, entre cuatro y cinco millones de personas, son engañadas, secuestradas y forzadas a servir como esclavas sexuales, sin que los gobiernos reaccionen de forma contundente contra las mafias que originan este execrable comercio humano.
Invisibles
Son millones de personas, muchas de ellas menores de edad, que pasan a ser invisibles a la sociedad, escondidas en lúgubres burdeles o en las propiedades de sus compradores.
Los tiempos del Medievo, en los que las razias secuestraban mujeres y niños como mercancía para los mercados de esclavos, no han terminado. Simplemente se han trasformado. Las mujeres y niños de condición humilde son las principales víctimas, pero los traficantes han sofisticado sus métodos de captura, y con el uso de tecnología moderna también captan mujeres de clase media y alta. En realidad todas están en peligro ante la pasividad de la sociedad.


Mujeres víctimas
La explotación sexual y tráfico de mujeres, niñas y niños es un negocio mundial que afecta a todas las regiones del planeta. Se trata de una vulneración de los derechos humanos que atenta contra la vida, la integridad, la libertad y la dignidad de las personas. Tiene un claro componente de género, ya que sus víctimas con mayoritariamente mujeres.

Constituye el tercer negocio ilegal más lucrativo del mundo, tras la venta de armas y las drogas. Naciones Unidas señala que millones de personas son vendidas cada año para la trata, el 80% de ellas para la explotación sexual.
Explotación sexual
Se define como cualquier tipo de actividad en que una persona utiliza el cuerpo de otros, sean adultos, niños o adolescentes, para sacar un provecho de carácter sexual o económico, basado en una relación de poder.
Se considera explotador al que tiene relación con la víctima y al que intermedia u ofrece la posibilidad de la relación, tanto si es frecuente, ocasional o permanente.


Argentina pionera
El 23 de septiembre de 1913 se promulgó, en Argentina, la primera norma legal para castigar los casos de prostitución y corrupción de menores (Ley 9.143 Ley Palacios).
Ley Palacios
Fue redactada e impulsada por el mítico diputado socialista argentino y marcó la culminación de una de las luchas más resonantes de la historia contra la esclavización de mujeres para el ejercicio forzado de la prostitución. La trata de personas fue una de las principales preocupaciones y objetivos, a raíz de las estadísticas oficiales que situaron a Santa Fe como el segundo territorio proveedor de mujeres a las redes de trata de blancas.

Delito rentable
La Defensora del Pueblo adjunta de la Zona Norte, Liliana Loyola, encabeza desde mayo un equipo interdisciplinario que se propone alertar a los santafesinos sobre el riesgo que corren las mujeres de esta provincia de caer secuestradas por tratantes y traficantes de personas, que mueven un negocio de 32 millones de dólares anuales, ante la complicidad oficial e indiferencia de la sociedad.
«Esta indiferencia hace que en la Argentina no estemos mejor que en el siglo XX», asegura Loyola, con cifras que superan los inicios de 1900, cuando operaba la supuesta mutua Zwi Migdal, una enorme red mafiosa que explotaba mujeres traídas desde Europa.
«Hoy, ya en pleno siglo XXI, Argentina ha vuelto a ser un terreno fértil para los tratantes, y las argentinas vuelven a estar en riesgo de ser secuestradas y llevadas lejos de sus hogares, para convertirlas en esclavas sexuales», añade Loyola.


Zwi Migdal
Fue una red mundial mafiosa, con sede en Buenos Aires, integrada por delincuentes de origen judío, especializados en la esclavización de mujeres judías.
Operó entre 1900 y 1930, y su objetivo era captar mujeres judías en las aldeas del Este de Europa. Las buscaban en las comunidades aterrorizadas por los pogromos (linchamientos multitudinarios), que las asolaban con saña en esa época. Los mafiosos judíos se aprovechaban del terror y la miseria para embaucarlas, con ofertas de matrimonio que no podían rechazar. Después eran llevadas a países como Argentina, Brasil, Nueva York, Varsovia, Sudáfrica, India y China, donde tenían sus sedes, para ser esclavizadas sexualmente.

Después de la Primera Guerra Mundial tuvieron su apogeo, con más de 400 miembros sólo en Argentina, y unas ganancias anuales de 50 millones de dólares.

Agustín Laguna

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