martes, 29 de octubre de 2013

Una pesadilla de sueño / Mario Cucchi

Mario Cucchi estrena en España «Una pesadilla de sueño» en el castillo del Rey
Cinco grupos temáticos componen la exposición fotográfica del milanés Mario Cucchi, que desde ayer miércoles está expuesta en el castillo del Rey de San Vicente de la Barquera.
Cantabria puede así admirar por vez primera la obra de este artista que muestra sus últimas imágenes, entre ellas la merecedora del primer premio de Artes Visuales del Festival Internacional de Arte de Migración, el pasado año en Londres.
‘Una pesadilla de sueño’ es la recopilación de cinco estados de ánimo traducidos en instantáneas, como ‘Caras de la misma moneda’, ‘Hogar/Diario’, ‘Qué Sahará de nosotros’ y ‘Magic box’. «La vida es una pesadilla onírica», donde las imágenes imitan a los sueños», explica Cucchi, en alusión al título que da nombre a la muestra.
En ‘Magic box’ se subraya la relación que los humanos tienen con la televisión, donde el autor reflexiona que nos identificamos con las existencias ficticias que observamos, «pero que en realidad no nos corresponden». El autor aquí abandona el enfoque de los contornos y satura el color, para así acentuar el impacto de la imagen en su expresión global. «Parece el resultado de un aerógrafo», explica, aunque es sólo la intención de protestar contra esa ficción de identificarse con las escenas de la pequeña pantalla, porque las personas creen vivir miles de situaciones que no les pertenecen».
‘Caras de la misma moneda’ son creaciones de luz sobre el movimiento de un medallón, que deja estelas iluminadas en la oscuridad. Aquí Cucchi quiere extraer «diferentes interiores de un mismo objeto» mediante la «variación del binomio espacio/tiempo» en las expresiones que capta su cámara en milésimas de segundo.
Otro de sus temas es una protesta contra la violencia de género que asola Italia y que él denuncia con fotografías alegóricas, que huyen del morbo trágico, pero que ganan fuerza con su simbolismo.
El capítulo con más sensibilidad expresiva es el dedicado al pueblo saharaui. Cucchi viajó al inhóspito desierto de la Hammada de Tindouf, para realizar un reportaje etnográfico y quedó cautivado por sus habitantes y su entorno.  El imborrable dramatismo queda suavizado por la ternura con que el fotógrafo italiano envuelve las imágenes. «Ha sido el viaje más hermoso», asegura con humildad, «porque todo lo que hice fue apretar un botón».
En Hammada están ahora a 55 grados, sin agua y dependiendo de la ayuda internacional para comer. La mortalidad infantil es del 18 por ciento y la esperanza de vida de 45 años. Están aislados por el Muro de la Vergüenza, construido por Marruecos, de 2.720 kilómetros de longitud y rodeado por seis millones de minas letales. «Pero están sobre todo aislados por la indiferencia. No tienen nada que perder, excepto la vida, y son felices en la nada, si no están enfermos», explicaba Cucchi, refiriéndose a los niños saharauis, en el mensaje inaugural de la exposición.
Su reportaje fue algo más que apretar un botón. Sus fotografías han recibido varios premios internacionales.
‘Turista accidental’
El profesor Luis Salcines presentó al fotógrafo de Boffalora Ticino como un turista accidental, ya que tiempo atrás había visitado San Vicente y ese recuerdo había perdurado en su memoria, hasta el punto de regresar 30 años después, y elegir la villa para mostrar la novedad de su trabajo en España. «Hubo otros turistas accidentales», continuó Salcines, «como la actriz María Schneider, que se bañó en las playas de San Vicente, antes de protagonizar ‘El último tango en París’, pero Cucchi ha vuelto hoy, con este maravilloso regalo».
El alcalde de San Vicente de la Barquera, Julián Vélez, inauguró esta muestra en el castillo del Rey, junto con el concejal de Cultura, Rafael Sánchez.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Lo que vivimos / Angelina Lamelas



‘Lo que vivimos’ de Angelina Lamelas
AGUSTÍN LAGUNA

`Lo que vivimos’ es una recopilación de artículos escritos entre 1963 y 2010 en El Diario Montañés, diario YA, y Chesterton, entre otros.

Yo quiero comentar la primera parte del libro, donde la autora pone de manifiesto su vocación poética y su entusiasmo por la vida.

Lamelas fue, en los años 60, la precursora de un periodismo más moderno, que no se limitaba a contar una historia, y a que el lector la pudiera visualizar en su imaginación; ella quería que tú estuvieras allí, dentro de la historia, y que sintieras las emociones, no sólo como espectador, sino como el verdadero protagonista.

Ella fue un ejemplo valiente de no tener miedo a contar los interiores del alma. Su literatura fluye suave y dulce, sosegada, con esa fuerza de saber describir la intensidad del sentimiento.

Con menos de 30 años ya dominaba el lenguaje como un clásico de las letras españolas. Pero huye de las palabras grandes, de los temas con tradición de importancia. Ella hubiera podido envolverse de vanidad y trepar por la fácil fama de lo convencional. Pero eligió detenerse en las pequeñas historias familiares, en lo cotidiano, en la intimidad de la emoción.
 
 

Imposible comprender un libro sin saber de su época. ‘Lo que vivimos’ convivió con el mayo que ardía en París y con las bombas napalm que quemaban Vietnam. Fue el tiempo de la contracultura, de la guerra fría, de la construcción del muro de Berlín, del asesinato del Che y de los hermanos Kennedy, pero también fue el tiempo del ‘I have a dream’ de Marter Luther King, y de las enseñanza de Teresa de Calcuta, cuando escribió «He descubierto que si amas hasta que duela, no habrá más dolor, sólo más amor».

En España se consolidaba el desarrollismo y la clase media. Lamelas optó por esta mayoría emergente, y eligió contar y compartir sus anhelos. Este fue su compromiso social: cantar la esperanza, crear ilusiones y comprender los dolores. Así, nos habla de la cara pálida del opositor, de los sueños de los novios, del seminarista revoltoso o del emigrante que regresa a Cantabria en tren.
 
 

A Lamelas le debemos el ser una de las nuevas precursoras del artículo periodista literario, frente al habitual género de crítica ácida de los columnistas, que entonces, y mucho más ahora, ha desembocado en el actual periodismo del desencanto.

Nuestra escritora cántabra considera, que si juzgas a las personas no tienes tiempo de amarlas. Y así, en este nuevo libro, editado por Palabra, Lamelas se erigió una isla de comprensión y esperanza, para todas aquellas gentes que se abrían paso en la vida, en los años 60, para los paisajes que habitaron y para los sueños que respiraron.

En ‘El Contrato’, publicado en el diario YA en 1964, nos recuerda cuando los cántabros fueron emigrantes en Alemania. En este artículo exhibe esa cualidad de poder volar invisible sobre la escena. Fue algo que aprendió cuando era niña ―si es que alguna vez ha dejado de serlo―, cuando se escondía en los armarios para escuchar lo que sucedía al otro de las puertas, e ir visualizando cada detalle que había más allá de los sonidos.

 ‘El Contrato’, es una lección magistral de sentimientos. Lamelas se mete en el compartimento de un tren, en el que regresa un matrimonio de emigrantes, y en pocas palabras te hace escuchar el traqueteo de la esperanza, «la risa por todo, el ir rescatando metro a metro a España», y te hace sentir el tacto de las maletas, «la vieja y la nueva, la de los regalos…».
 
 
En otra ocasión habla sobre una amiga del colegio, nadadora en las resacas de agosto del Sardinero, y después enclaustrada en septiembre, en un convento del valle de Loyola. Hasta allí viaja Lamelas, no sabemos si con la mente o con los pasos, para mostrar en una sola frase, otro compendio de belleza, inocencia, y ternura, que expresa casi como un sueño fugaz, cuando escribe que las novicias «ríen con una risa blanca, como si caminaran de vuelta hacia la infancia».

La galerna es otro tema multiplicado en sus artículos. Lamelas escribe que la galerna «es la Fiesta de Cantabria, como la de abril en Sevilla o San Fermín en Pamplona». Sus ojos bisoños debieron quedarse prendidos del mar furioso un día de novillos, «con los libros bajo la gabardina y el brillo de la resaca en la mirada», según escribe en El Diario Montañés, en febrero de 1965. Aquí habla de los jardines del Piquio, como tribuna excepcional para contemplar, al caer la tarde, «el gris de las pizarras de todas las galernas».

Sus artículos están muy llenos del mar, del mar que vivía frente a su casa familiar en Castelar, y ella aprovechaba cualquier noticia relacionada para volver a mirarlo desde Madrid. La ola del 12 de marzo, la otra ola que saltó la machina de Puerto de Chico, la que inundó el paseo Pereda, y aquellas otras que se «desangraban en blanco por los acantilados». Todas esas olas que llevaban las garras del Cabo Mayor servían para cumplir con esa dosis de actualidad requerida «por mínima y sesgada que fuera», como le solicitó Aquilino Morcillo, director del diario YA.

Luego ella se iba a ese otro lado, donde las cosas no hay más remedio que verlas con los ojos cerrados, y así escribe sobre «la protesta de los cristales y lo bien que suenan los miradores del muelle» con la galerna.

En otros artículos sigue arrimándose al recurso de las olas, pero de las infantiles de los días de playa, donde los cubos «hacen mil viajes entre la arena mojada y la arena seca, para traer una ola apaciguada».

Enamorada de los ritmos de la marea, se fija en la ría de San Vicente de la Barquera,  por la mañana y sin agua, y la describe como «una mujer despeinada, recién despierta y hermosa, por la que va entrando el agua hasta las huertas, y levanta lentamente, a pulso, las barcas que durmieron en seco». Dice que la iglesia de esta villa es «una barca más», por eso cuando está dentro y las puertas se abren ella escribe «se hacen a la mar mis ojos».

Pero Angelina, la viajera incansable, no se limita a Cantabria, y con frecuencia vuelve sus pasos a ese segundo reino de letras sentidas de Galicia, la patria de su padre, el famoso doctor Lamelas.

Y nos cuenta que el cielo de Galicia, «de tanto llover lo hace como ninguno», y también de esos acontecimientos, que a fuerza de ser pequeños, acaban siendo enormes, como ella misma diría. Gracias a su trabajo periodístico no quedó en el olvido la caída del milenario roble de Armea, cobijo de miles pájaros y promesas de amor, en un lugar donde escribe que el Sil «va con sus aguas de naranja de piedra en piedra».

Una flor, un color y un pequeño instante, son los elementos que utiliza en ‘Un rosa al valor’, la que dejó una francesa sobre la tumba del Cid en la catedral de Burgos.  «Una rosa de Francia ―escribe en el diario YA―. Una pequeña noticia, pero cargada de aroma. Ya no estará fresca, pero dos días son una larga vida para una flor».

Mención especial merece ‘Una caricia para un perro francés’, donde la autora nos hace sentir al cachorro, aún sin nombre, bajo la chaqueta, temblando por su propia pequeñez. Y luego cuenta esa breve película de imágenes de domingo, «cuando escuchan el chasquido de la cadena separarse de su collar (…) y correr tras esa presa que es aire, para volver enseguida, con la esperanza de que el dueño vaya con ellos a cualquier parte. Caminar juntos».

Angelina escribe esta exquisitez el día que vio a un perro francés asomarse a la actualidad. La autora describe la foto, en la que estaba abrazado por dos chicos de unos trece años, y coreado por otros dos más. Salvó con sus ladridos a 48 internos de un colegio de morir abrasados. Hay 43 detrás en la fotografía, y hay un niño que lo abraza más fuerte, y para transmitir mejor su emoción, tiene los ojos cerrados».

‘Lo que vivimos’, el libro que hoy se presenta, es todo un tratado de amor a los propias raíces, y es sobre todo, una enciclopedia de la ternura.

Por último… Quiero finalizar con un compendio de aprendizajes, para esta autora, que, como profesora, dedicó su vida a la enseñanza, y así  recordar este poema de Teresa de Calcuta:
 
Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
 
Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
quedará siempre la huella del camino enseñado
 
Publicado por El Mundo Cantabria (7/9/2013)



 

jueves, 8 de agosto de 2013

X Feria Monográfica de Cerámica de Cantabria

Ceramistas de Cantabria y otras comunidades muestran su diversidad de ideas en San Vicente

 La X Feria Monográfica de Cerámica de Cantabria y la exposición ‘10’ han reunido a casi una veintena de autores de Cantabria y otras comunidades, que muestran sus obras desde hoy en la plaza de José Antonio de San Vicente de la Barquera.
Ambas exposiciones tienen gran acogida, y cientos de visitantes se han acercado a San Vicente para contemplar la creatividad reunida en las creaciones cerámicas.
El alcalde de la villa, Julián Vélez, inauguró esta muestra acompañado por la presidenta del Colectivo de Ceramistas de Cantabria, María Jesús Aja, así como los concejales Arantxa Garrido Lecue, Magdalena Navarro y Rafael Sánchez, que juntos recorrieron los stands de la muestra.

Diversidad
Aja afirmó que la muestra de 2013 «es muy variada», subrayando que, tanto los invitados, como los propios miembros del colectivo, han realizado «muchos cambios en las ideas, en las piezas, en los formatos, en los estilos…». En definitiva, una feria muy diversificada, con gran variedad de objetos cerámicos, «desde lo más utilitario a los más artístico; será difícil escoger», aseguró.
La presidenta del colectivo matizó que se trata de una muestra con el encanto de ser «pequeña y coqueta, en la que siempre se ocupan los mismos espacios». Ella misma selecciona los artistas invitados que participan «cuidando mucho la calidad».
 
 
Sorpresas
La muestra también tiene preparadas sorpresas a sus visitantes, ya que todos los días habrá un taller de animación, no sólo para niños, sino algo más especial, como elaborar una escultura in situ, cocciones de horno, decorar con humo, cocciones de raku, construir un horno de adobe o  talleres orientados a las texturas, que tendrán lugar por las tardes a partir de las seis y media, mientras que por la mañana serán para niños.
En definitiva, se mostró «muy satisfecha» por el resultado en conjunto y por el elevado número de visitas que se reciben en la muestra desde su apertura.
 
Casi 30 años
María Jesús se inició en la cerámica de forma espontánea, estimulada por el trabajo con un profesor de la Escuela de Magisterio. «Después llegó la técnica y así llevo casi 30 años», describe.
Su cerámica presenta unos colores muy vivos, «probar, dedicar mucho tiempo, y experimentar» con los barros que muchas veces se llevan al límite. Trabaja con gres, en su taller de Somo. Sus piezas requieren mucho oficio, «son necesarios más de 20 años para conseguir mezclas, acabados y texturas personales», asegura.
En Somo trabajó desde su taller Barros con otros seis ceramistas, entre ellos el muralista Miguel Vázquez, «impulsor de la nueva cerámica como forma de vida y trabajo».

 

 

Reapertura Santa Marina


El golf es una de las «líneas estratégicas de Cantabria» según el presidente de la Comunidad

 El presidente de Cantabria, Ignacio Diego, aseguró hoy que el gobierno regional está trabajando para crear una red de campos de golf de élite, ya que este deporte constituye una de las líneas «estratégicas de  Cantabria».
Diego anunció que para este proyecto el Gobierno contará con la colaboración de empresas privadas, con las que ya ha iniciado contactos, en concreto con un grupo español y otro extranjero, que han visto «grandes expectativas en Cantabria».
Este anuncio lo hizo durante la inauguración del campo de golf de Santa Marina, que inicia una nueva etapa de la mano de la Asociación Amigos del Golf San Marina (AAGSM).
Diego aseguró que Santa Marina es un patrimonio de Cantabria y un factor que se suma a este conjunto «generador de actividad económica».
El presidente de la sociedad Asociación Amigos del Golf San Marina, Javier Benjumea Cabeza de Vaca, recordó que el campo de golf llevaba mucho tiempo abandonado, y que el éxito del proyecto dependía de la masa social del club, porque se trataba de «un proyecto de todos». Benjumea remarcó que el campo de golf de Santa Marina lo había diseñado Severiano Ballesteros, por lo que su recuperación significaba un «homenaje a su persona».
Por su parte, el alcalde de San Vicente de la Barquera, Julián Vélez, apuntó su confianza en la culminación de este nuevo proyecto en Santa Marina, que es el tercero, tras su inauguración y la creación posterior de la escuela de golf. Vélez aseguró que el ayuntamiento que preside «colaborará con esta iniciativa» que aporta ilusión y puestos de trabajo para la zona.

Santa Marina
Este campo de golf, que fue diseñado por Severiano Ballesteros, vuelve al circuito con 12 hoyos, y prevé la recuperación de los otros seis «durante el mes de septiembre», según hizo saber el pasado viernes el vicepresidente de AAGSM, Jaime Suárez de Puga.

Optimismo
«Estamos muy ilusionados con este arranque», señaló, «ya que es la única posibilidad de que los aficionados vuelvan a practicar su deporte favorito en su campo preferido, y también de que se pueda afrontar el pasivo pendiente de la anterior gestión, que originó una suspensión de pagos». Este planteamiento ha sido aceptado con agrado tanto por el administrador concursal como por la jueza.

Objetivo 500
El nuevo director gerente, Mariano Saiz, informó que en muy poco tiempo la asociación cuenta ya con 280 familias, «un número que va creciendo y que tiene un techo de 500 socios».
El aumento de las altas en la asociación, por encima de las expectativas iniciales, ha originado que AAGSM limite temporalmente el acceso de nuevos socios. Esto significa que la oportunidad de ser socio, con las condiciones ventajosas de ahora, permanecerá abierta hasta el 31 de octubre.
La reapertura ha exigido una importante inversión, para recuperar el sistema eléctrico y rehabilitar las calles, el rough, y los greens, que aún están en proceso.

Proyecto sólido
La Asociación Amigos de Golf Santa Marina (AAGSM) es una asociación deportiva sin ánimo de lucro cuyo principal objetivo es la recuperación de Santa Marina. Para ello cuenta con un proyecto a largo plazo que gestionará el campo adaptado a todos los niveles de juego, bajo la filosofía de club familiar y social.
 
 
AAGSM participa en el proceso concursal en el que se encuentra el antiguo club de golf. En este sentido, ha logrado una situación positiva para los socios a raíz de la firma de un convenio con consejo de administración de Golf Santa Marina SL, para disponer, gestionar y explotar las instalaciones del campo, de acuerdo con la decisión de la jueza del concurso de acreedores.
AAGSM inició una intensa labor de recuperación de las instalaciones, que estaban abandonadas desde el 1 de enero. En esta labor se han recuperado puestos de trabajo perdidos, y se ha contado con el apoyo de profesionales, organismos deportivos y corporaciones locales, como San Vicente de la Barquera, Valdáliga y Comillas.

Escuela Municipal de Golf
El Ayuntamiento de San Vicente tiene previsto abrir una escuela de golf para niños en el campo de Santa Marina, según adelantó el alcalde, Julián Vélez. En este sentido, el ayuntamiento tiene previsto firmar un acuerdo con la Asociación Amigos del Golf San Marina, con el fin de que los niños que deseen iniciarse en este deporte puedan dar sus primero pasos en la futura escuela de la mano de monitores, y poder practicar lo aprendido en el circuito.

 

martes, 30 de julio de 2013

Detalles / Pilar Barrachina

El pincel invisible de Barrachina

‘Detalles’ es la segunda muestra que Pilar González ‘Barrachina’ expone en San Vicente de la Barquera, en esta ocasión en la torre del Preboste.
Esta pintora viene precedida por una lista de menciones y galardones, conseguida en los últimos nueve meses, que justifica plenamente con ‘Detalles’, una colección de óleos sobre tabla en la que se reinventa así misma.
Barrachina (Madrid, 1957) se ha dejado seducir esta vez por la fuerza de los rojos sobre fondos nublados, eligiendo a veces pequeños detalles, que obligan a enfocar la atención a delicatesen de color y tacto, como en la mariquita que quizá camina sobre la piel desnuda de una mujer, en el óleo ‘Buena suerte’.
‘Detalles’ ha servido a Barrachina para mostrar la virginidad del color; sin los rasguños o las diminutas incisiones que el pincel va dejando en sus trazos. Esta pureza se acentúa en ‘Acúleo’, donde el pincel es invisible recreando volúmenes transparentes de agua.

 
Hay un afán de ingravidez en todas las imágenes de flores y plantas, que se sostienen en el cuadro en un equilibrio casi imposible, como en ‘Fruto de otoño’, otra exquisitez medio japónica y medio historia de amor, probablemente muy intensa.
En ‘Glamour’ proclama un ejercicio de sensualidad, con la mujer de que esconde la mirada bajo la pamela rosa, pero anticipa sus labios sin un mensaje definido. Su mano izquierda ―perfecta― aprieta su muslo medio desnudo, creado una tensión escondida, que se extiende por el resto de la tabla.

 
‘Detalles’ es la muestra de una pintora que investiga su obra y es capaz de renovarse con nuevas formas de expresión, dejando pequeños mensajes que invitan a leer sus cuadros.

Recientemente, Barrachina ha sido finalista en el IV Certamen de Pintura Laura Otero, con su obra ‘Acúleo’, en junio de 2013; así como en el Concurso de Pintura Figurativa Artetarifa 2013, con ‘Bajo la tormenta’, en mayo de 2013. Su óleo ‘Fotosíntesis’ fue seleccionado y expuesto en el XXVI Premio Hispanoamericano de Pintura ‘Diego Losada’, en diciembre de 2012. Otro de sus óleos, titulado ‘Naturaleza’, fue seleccionado para el XXIV Concurso de Artes Plásticas Miguel González Sandoval 2012.

 

jueves, 25 de julio de 2013

Segunda feria de comercio


Segunda feria de comercio en  San Vicente en menos de un mes

El éxito logrado con la primera feria de comercio de San Vicente del mes de julio ha ocasionado que los comerciantes soliciten una nueva edición en agosto.
La concejala responsable de la organización de estas ferias, Magdalena Navarro, considera que los resultados «han sido tan positivos que han motivado que todos, comerciantes y ayuntamiento, deseemos repetir esta experiencia».
A las 21 casetas que participaron en la primera feria «se sumarán otras más», adelantó la concejala, lo cual demuestra el interés por participar en esta muestra de comercio local.
 
 
La II Feria de Comercio estará organizada de nuevo por el Ayuntamiento de San Vicente, con la colaboración de la asociación empresarial AFODEB, de Onda Occidental y de la Asociación de Comerciantes Barquereños.
 
 
De nuevo los visitantes podrán elegir entre variados productos, como artículos de pesca, flores, óptica, libros, alimentación, fotografía, belleza, regalos, ropa o electrónica.
Esta feria se ofrecerá talleres y sorteos diarios entre los que realicen compras en cualquier comercio de la feria, así como alguna sorpresa.
La feria de comercio barquereña estará abierta los días 15, 16 y 17 de agosto en la plaza de José Antonio.